¿Has perdido tu inspiración para seguir una dieta? ¡Recupera tu motivación!

Cuando tengas problemas para seguir una dieta, te ayudará el recordar qué fue lo que te motivó en primer lugar. Esto es lo que puedes hacer para volver al camino correcto.

Una de las partes más difíciles en tu travesía para perder peso es mantenerte motivado. Cuando recién comienzas, estás comprometido – tus intenciones son maravillosas, tienes metas elevadas y estás listo para el reto. Pero luego algo pasa. Puede que no estés perdiendo peso con la misma rapidez. Puede que tu régimen sea demasiado intenso y no puedas apegarte al mismo. Puede que la emoción y “novedad” de las primeras semanas hayan desaparecido, y simplemente has perdido el interés.

¿Por qué quieres perder peso?

Cuando pierdes tu motivación, muchas veces ayuda el recordar el motivo por el que querías perder peso en primer lugar. La mayoría de las personas se enfocan en lo positivo, “Quiero tener más energía para mantener el ritmo de mis hijos”, o “Quiero lucir mejor en cierta prenda”. Otros deciden moverse hacia lo negativo, “Ya no quiero tenerle miedo al espejo”, o “No quiero estar cansado todo el tiempo”. Todas las personas son diferentes, no existe una razón correcta o incorrecta. Así que toma un minuto para recordar por qué comenzaste esta travesía para perder peso en primer lugar.

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¿Cómo recuperar tu motivación para hacer dieta?

Enfrentemos la realidad. Hacer cambios es difícil, y puede ser arduo el mantenerse motivado. Puede que estés tratando de decirle adiós a uno o más hábitos – y puede que no estés preparado. O, si has tenido algunas dificultades, puede que hayas perdido confianza y te sientas como un fracaso. Puede que las recompensas no justifiquen todos los sacrificios que estás haciendo, o no estás logrando resultados lo suficientemente rápido. Estas son algunas maneras en que puedes recuperar tu motivación.

  • Aprende de tus errores. Todas las personas tienen dificultades y tropiezos, pero no dejes que te alejen de tus planes. Muchos de los comportamientos que estás tratando de cambiar han existido por mucho tiempo. Trata de descifrar qué provocó el fracaso y haz un plan para que puedas afrontar la situación en una próxima ocasión.
  • Mantén un registro. ¿Dejaste de llevar un registro de lo que estás haciendo? Muchas personas hacen esto por las primeras semanas – llevan registro de lo que comen, cuánta actividad física realizan, cómo se sienten, cambios en su peso, medidas, estado de ánimo, etc. Pero después de un tiempo piensan, “Tengo control sobre esto”, y claramente no lo tienen. ¿Han aumentado los tamaños de tus porciones? ¿Estás comiendo más cuando te sientes estresado o cansado? ¿Estás consumiendo demasiadas calorías líquidas? Toma tiempo remplazar viejos hábitos con nuevos, y llevar un registro es una manera maravillosas de saber si estás progresando.
  • Sé flexible. Cuando empezaste tu travesía para perder peso, probablemente fijaste metas – como caminar todos los días por una hora o empacar un almuerzo saludable tres veces a la semana. Pero el hecho de tener metas no significa que sean inalterables. Algunas veces nuestras metas son demasiado altas, y pensamos que podemos hacer más de lo que realmente podemos. Si tus metas son demasiado altas, es mejor hacerlas más realistas en vez de olvidarte de ellas. Lo importante es que continúes progresando, aunque lo hagas con más lentitud.
  • Enfócate en cambios de comportamiento, no solo en el peso. Cuando piensas en tu meta principal, puede que estés demasiado enfocado en alcanzar un peso en particular. En cambio, piensa en los comportamientos que te ayudarán a lograr tu meta – por ejemplo, más comidas caseras o menos bebidas alcohólicas – y felicítate cada vez que practiques este nuevo comportamiento. Después de todo, los cambios positivos que haces en tu dieta y estilo de vida son los que realmente te impulsan hacia tu meta. El convertirte en alguien más saludable y ponerte forma son solo premios adicionales.
  • Premia los pequeños logros. Muchas personas hacen planes para recompensarse por sus logros, lo que es maravilloso; pero no tienes que esperar hasta que logres tu meta final para recompensarte. Piensa en las maneras en que puedes recompensarte cuando alcances un cuarto o la mitad de tu meta final. También busca maneras de recompensarte por tus pequeños logros, como beber ocho vasos de agua al día, hacer ejercicio todos los días esta semana o cocinar tres comidas caseras. No hay ningún motivo por el que no puedes recompensarte por tu progreso.

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